VolVoreta
La memoria no guarda películas, guarda fotografías. Milan Kundera
8/9/11
El azar es caprichoso.

HOLA, no sé cómo decirte ésto...
En toda mi existencia, he cambiado mil veces de país de comunidad de
ciudad de barrio de calle de plantilla. Mi desarraigo es tal que la maleta optó por instalarse en el recibidor, y la lágrima eligió la frontera del abismo para dejarse caer sin demasiado esfuerzo, porque lejos de haberme acostumbrado a tanto trajín, siempre me acompaña la
nostalgia como una segunda piel de la que nunca consigo desprenderme
del todo pues allá donde voy, al cabo de un tiempo, encuentro fragancias por descubrir, sonrisas y guiños a los que sumarme y de los que, tarde o temprano,
acabo despidiéndome sin querer, pero es la tónica.
No es una decisión premeditada ni
madurada ni deseada, de hecho, si lo pienso demasiado soy incapaz de dar
un paso, como se suele decir ; vuelo por inercia, sin rumbo ni meta, sin ton ni son. A veces me dejo guiar por detalles aparentemente sin sentido pero que despiertan en mí un deseo de huída hacia el desierto... Como en esta ocasión. Encontrar este jeroglífico tan luminoso fue el detonante de la siguiente reflexión: "Es el momento de partir. Me dejo muchos pensamientos en el teclado pero así es la vida: el fin llega (casi siempre) cuando uno menos se lo espera y está plenamente convencido de que aún le queda todo por hacer y mucho que sentir ¡porque mira que hay mentiras que valen la pena!... Lo malo (malísimo) es que me quedo sin tus adictivos besos."
Sinceramente, no recuerdo cómo me estampé en el Volvo gris, metalizado, para más señas. ¿Invadió él mi camino o me crucé yo en su terreno?, para el caso da igual, el resultado es el mismo, salvo que sus ruedas siguen girando a toda pastilla y mis alas... mis alas quedaron pegadas en los faros de su indiferencia, y mi alma, que aún se encontraba en obras, he querido escayolarla por si acaso le ha quedado una miajita para soñar escondida entre los cachos resultantes de la conmoción, porque del corazón...mejor ni hablamos. ¡Hasta siempre!... (Ni pintado diría ADiós).
Te dejo un beso, de esos que se recuerdan siempre.
9/8/11
...y así fue.

Tú llorarás a mares
tres negros días, ya pulverizada
por mi recuerdo, por mis ojos fijos
que te verán llorar detrás de las cortinas de tu alcoba,
sin inmutarse, como dos espinas,
porque la espina es la flor de la nada.
Y me estarás llorando sin saber por qué lloras,
sin saber quién se ha ido:
si eres tú, si soy yo, si el abismo es un beso.
Todo será de golpe
como tu llanto encima de mi cara vacía.
Correrás por las calles. Me mirarás sin verme
en la espalda de todos los varones que marchan al trabajo.
Entrarás en los cines para oírme en la sombra del murmullo. Abrirás
la mampara estridente: allí estarán las mesas esperando mi risa
tan ronca como el vaso de cerveza, servido y desolado.
4/8/11
Postal.
Madrigal de las Altas Torres.
Castilla en verano es así... dorada... madura... intensa... caliente... interminable... sabia...
Uno desea desesperadamente que llegue la noche, con su cielo estrellado y su frescor, sólo para esperar ansioso que amanezca de nuevo y dejar que sus caminos nos sorprendan.
Besos.Uno desea desesperadamente que llegue la noche, con su cielo estrellado y su frescor, sólo para esperar ansioso que amanezca de nuevo y dejar que sus caminos nos sorprendan.
15/7/11
Chapado.
Las puertas nuevas, actuales, me parecen un horror, peeero, a veeeces, uno se encuentra con pequeños detalles que las hacen diferentes, personales y hasta exquisitas. Es en esta idiosincrasia de delicadas pinceladas donde encuentro la base que me permite discernir entre lo aparente y lo que es; pequeñas pistas que pasan desapercibidas, sin embargo, embelesan contando historias.
10/7/11
Una brizna
No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón. Miguel Delibes
6/7/11
Bla blablablabla bla bla blabla.
No tengo simpatía alguna por ningún partido político o, mejor dicho,
los aborrezco a todos, porque todos me parecen igualmente limitados,
falsos, pueriles, empleados en lo efímero, sin visión de conjunto y sin
elevarse jamás más allá de lo útil. Gustave Flaubert
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